
El la ignora, ignora su presencia irrelevante.
El rechaza, rechaza cariño en abundancia,
que con el tiempo y la irrelevancia disminuye lentamente y de a poquito, silencioso y en secreto.
Con el hielo de su pecho ha logrado atenuar, aquella llama vivaz que ella sintió por el alguna vez .
Cuando la ignorada no era consciente de su futuro de ignoración.
DICIEMBRE 2008
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