
Que me quedaba por hacer? Que me quedaba por vivir? Que me quedaba por querer? Si no era nada más que lo que quería ser, no era nada más que lo que aspirAba a ser algún día, me fui alimentando de esas aspiraciones , pero al ver lo difícil que era alcanzarlas tomé como prioridades otras cosas, y fueron esas cosas las que por ende me terminaron ocupando las neuronas . Así dejé de lado mis aspiraciones por un período de tiempo, donde estas no fueron primordiales en mi vida, las abandoné, las dí por inconclusas, me dejé llevar por el evadir, fui lánguidamente canalizando mal mi profundo dolor que perteneció por supuesto, a un obscuro y turbio pasado. Así fue pasando el tiempo, y ese constante rencor mal canalizado me fue consumiendo, me produjo cosas incontrolables, ya no era aquello que me ayudaba a escapar, ahora era aquello de lo que quería yo escapar. Esas habitaciones sin posible salida alcanzable me rigieron a resignarme. Me provocó por mismísima intuición querer recurrir a algo seguro, poder refugiarme en algo positivo y objetivo. Fué ahí, fué ahí mismo cuando recurrí al viejo baúl de los sueños rotos, de mis atelarañadas aspiraciones abandonadas, que por no canalizar en ellas mis energías en proceso las dejé pausadas. Quise luego retomarlas, y me encontré con lo que menos necesité en ese momento, el gran vacío que produce la amargura de la insatisfacción. Ví que no había nada asegurado, nada que me brindara firmeza interior, y ya no estaba yo en condiciones de retomarlas nuevamente para alcanzar aquella objetividad, no me encontraba en condiciones. En fín, no tenía ya qué focalizar, se me hizo imposible llegar al “en que “, me dí cuenta que había depositado todas mis energías en algo que solo me las quitó. Así fui renunciando nuevamente a recurrir a algo seguro, y lo único seguro que tube convincente en ese momento fueron a ellas, que siempre estaban…
Hasta que un día no estubieron más, ese día no supe mas que hacer, no tubo mas sentido el despertar, no le dí una oportunidad a que me explicaran por qué. Terminé con ellas, con todas ellas, las que fueron mis pimpollos sombríos de felicidad y las que me quitaron toda chance de ser feliz alguna vez.
No hay comentarios:
Publicar un comentario