Algo con lo cual pudiera levantarme en la mañana y dijera: no tengo nada, pero tengo eso.
Cuidado, a no confundir.
Las cosas seguras no siempre son las que nos hacen bien, pero son seguras al fin, y esa seguridad es la que no hallo.
Tengo al destino como si fuese el celeste reflejo del cielo sobre el agua.
Dentro de él fluyen en sentidos indefinidos las probabilidades, que me alimentan,contra mi voluntad.
Hago pie en ese mar? o acaso ya me hundí?
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