
Riing, Riiing, suena el teléfono. Me despierto. Se me sube la presión a la cabeza, al igual que todas las veces en mi vida en las que me levanto de la cama después de haber dormido.
En fín, traigo mi cuerpo hacia adelante, y luego abro los ojos. Lentamente, ya que las lagañas de la noche no me lo permiten.
Luego me levanto de la cama. Primero un pié, luego el otro, y en la oscuridad de mi cuarto busco el interruptor de la luz; la prendo.
Cierro los ojos por arco reflejo al encenderla. Sí, me lastima la vista.
Abro uno, luego el otro, los vuelvo a cerrar, y finalmente los abro juntos.
AAH! el telefono sigue sonando, en mi cabeza el sonido se hace más y más fuerte. Eso es por la desesperación que me causan los sonidos monótonamente repetitivos.
Corro hacia el teléfono refunfuñando entre dientes la frase: ya voy, ya voy! aunque no la dirija a nadie más que al propio teléfono.
Agarro el tubo. La contestadora dice: " este es el servicio despertador"... ahí cuelgo el telefono violentamente.
Prendo la luz del living, y ahí es cuando me percato realmente de que existo.
13:20 : suena el timbre. El mejor momento de todo el día.
Salgo, me encuentro sola, un tanto solitaria, porque a pesar de tener muchas amigas no me tengo a mí misma.
Tengo gimansia, no me gusta esperar, no me gusta gimansia y hoy es uno de esos dias en que nada va bien, que apesar de que parecen ser completamente normales,no lo son en absoluto.
- bien, nos vamos- Son las palabras del profesor al finalizar la clase. La mejores que oí en todo el día.
Voy a las piletas, tomo agua, y finalmente ya me encuentro en la parada en la espera del maldito 185.
Realmente un día de mierda. Estube depresiva todo el día, y nadie se dió cuenta en lo más mínimo de lo que me estaba pasando.
Si, aveces siento que no le importo a nadie, que nadie se interesa por lo que me pasa, que la vida no es justa en absoluto, y que al fin y al cabo nada es lo que parece.
Muchas personas pueden parecer felices y dichosas cuando en realidad sus dichas no son más que actores del mismo teatro. No hacen falta amigos lindos o populares para encontrar la felicidad, porque la verdadera felicidad se encuentra mucho más allá de las tristes apariencias que nos jalan todo el tiempo.
La verdadera felicidad se encuentra en nosotros mismos, para encontrar nuestra felicidad debemos pensar también si eso que nos hace tan felices no se la quita al otro.
Sí, que lindo sería tener una vida perfecta en un hogar perfecto donde siempre encontráramos apoyo, donde nunca nos faltara dinero o ropa, donde la vida fuera fácil de vivir.
Sí, una vida así le gustaría a cualquiera, pero el problema es que las vidas así no existen
Al fin y al cabo como me cantó Patricio una vez, " la vida sin problemas es matar el tiempo a lo bobo"
La felicidad hay que buscarla y ganarla, porque nada es gratis en la vida, nisiquiera la felicidad, y para poder obtenerla hay que ganarla, y no es fácil.
Muy pocas personas se consideran realmente felices, apesar de sus malas experiencias, con ezfuerzo y ganas, porque sin ganas no se gana nunca.
Por eso cuando me siento infeliz con todo lo que me pasa , siempre tnego la esperanza de que mi felicidad la busco y la encuentro yo, y que solo la puedo encontrar si la voy a buscar, y sin buscar, no se llega ni a la esquina.
Noviembre 2008
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